martes, 21 de agosto de 2018

¿Que esperas para morirte?

¿Que esperas para morirte?
Una niña de 10 años llamada Ana vivía con su madre, su madre era empleada domestica y estaba buscando trabajo para ganar algo de dinero y mantenerse a ella y a su pequeña.
Un dia recogiendo a Ana de la escuela, su madre vio un anuncio de que se requería una empleada domestica en una casa a 2 cuadras de alli, la madre de Ana no tardo y fue alli en un instante.
Ya en la casa la recibió una mujer alta de pelo castaño y con una sonrisa fingida que saludo a la mama de Ana y le dijo:
- Muy buenas tardes, parece que viene aqui por el trabajo de empleada domestica, le voy a decir la verdad, no es para mi, es para mi padre, ya tiene 92 años y esta muy enfermo, no puede moverse ni pronunciar casi ninguna palabra pero si puede comer y balbucear.
- Osea que esta casi en coma- dijo Ana.
- Si, algo asi- y se rió de una manera reforzada- pero pues, eso le facilitara mas el trabajo no cree señora.
- Pues me suena bien.
- Eso basta, en estos dias arreglamos el contrato, su horario sera en la tarde y solo tiene que darle algunos medicamentos.
- Entendido, disculpe ¿Como es que se llama?.
- Isabel Torres, si necesita algo solo avísame- le paso un numero telefonico de inmediato a la madre de Ana.
La madre de Ana comenzó a trabajar al dia siguiente y ahora Ana se tenia que ir sola hasta la casa de la señora Isabel para esperar que acabar el trabajo de su madre, pero ella se aburría mucho alli ya que nunca podia hacer nada con su madre, entonces un dia fue al cuarto donde el viejo se encontraba y llena de ira le susurro al oído:
- ¿Que esperas para morirte?.- y se fue indignada donde su madre.
Asi duro Ana durante casi 2 meses simpre aburrida y deseando que su madre consiguiera otro trabajo.
Una de esas tardes en las que ella se encontraba alli,su madre estaba cuidando al señor pero le dio hambre y se fue a comprar algo en una tienda cercana:
- Ya vuelvo Ana, te traeré algo.
Esa tarde Ana se encontraba con la señora Isabel en la casa pues ella se encontraba algo enferma y no había podido ir al trabajo; pero de un momento a otro el viejo empezó a balbucear y a sudar, como era de costumbre en algunas ocasiones, Ana no sabia que hacer así que le pregunto a la señora Isabel que que medicamento le tenia que dar:
- ¿Si ves esos polvos color amarillo que están alli?- dijo la señora Isabel
-  Si
- Bien, ahora ve y soplaselos a mi padre.
A Ana se le hizo algo raro, nunca había visto a su madre o a Isabel dándole ese medicamento al viejo, pero aun así ella sentia que debia hacerlo. Llego al cuarto corriendo y los soplo  en el rostro del viejo pero todos los polvos se le fueron a la nariz y ella los inhalo y calló como dormida.
Al despertar ya no podía moverse ni pronunciar una palabra y estaba en una cama recostada, balbuceando y sudando como aquel viejo. Después vio a la señora Isabel acercarse junto a su Madre:
- Pobre pequeña, espero que se recupere pronto.- dijo la señora Isabel
- Si, eso espero-. dijo la madre de Ana
En ese momento Ana escucho un susurro en su oido, algo muy leve pero que se escuchaba claro y le decía:
- y tu ¿Que esperas para morirte?

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